Vampiros
Me culpé de afanar otras vidas cuando él, joven y vigoroso, me sorprendió. Me mordisqueó el cuello y me clavó sus colmillos. Perdí la voz. Sorbió. Quedé helada. Frágil. Rota, oía borbotear la sangre mientras él se regodeaba de su energía. Prosiguió con el ritual. Cerré los ojos, sin fuerzas, y visualicé que junt@s le clavabamos la estaca. Él todavía se balanceaba hacía nosotras, pero ya mayor, débil. Sin cabeza, desangrándose, su cuerpo cayó muerto y abonó otra vida, una que yo anhelé,
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